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Resumen

Voy…

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Voy rescatando latidos

            De un corazón que se ahoga…

   Dando pasos furtivos

            Voy desandando caminos

                Voy persiguiendo mi sombra…

   Voy desatando recuerdos

              De un aliento que se apaga…

   Vagando entre olvidos

             Voy desandando caminos

                 Voy anhelando mi aurora…

 

Mai selbor

               

05/03/2009 15:09 Autor: mai selbor. Enlace permanente. Tema: Extravagario Hay 11 comentarios.

Deseos…

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Me bebí todos tus besos…

 Y fue cayendo mi cuerpo

                     en tu cuerpo,

      mi deseo en tu deseo…

Rompimos los minutos,

 desnudamos los silencios…

Y fuimos ganando batallas

   perdidas en otro tiempo…

 

mai selbor

08/03/2009 17:29 Autor: mai selbor. Enlace permanente. Tema: Extravagario Hay 13 comentarios.

Y...

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Y

  El

   Tiempo

        Se

          Detuvo

               A

               Esperarnos…

 

 

 

Mai selbor

10/03/2009 20:33 Autor: mai selbor. Enlace permanente. Tema: Extravagario Hay 5 comentarios.

...Y el tiempo...

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La verdad es que el poema constaba solamente de siete palabras, pero una vez releido, ellas volvieron a mi y lo completaron. Así que aquí lo dejo de nuevo, una vez corregido y completado...besos...

             El tiempo se detuvo a esperarnos…

 Nos meció suavemente entre sus

          tibios brazos…

 Nos regaló horas… y noches sin rumbo      

          y besos hablados,

             …y dulces susurros…

         El tiempo se paró en nuestras manos…

         Y nos hizo de caricias

                este eterno segundo…

 

 

mai selbor

 

14/03/2009 02:35 Autor: mai selbor. Enlace permanente. Tema: Extravagario Hay 13 comentarios.

¿Sueñas…?

              

 

 

Miré hacia abajo; una altura de seis pisos me separaba del suelo…No sabía como había llegado hasta esa azotea, pero ahí estaba yo, dispuesta a saltar, empujada por una fuerza invisible que me lanzaba al vacío…

Saltar, saltar, saltar…la atracción iba en aumento, y apenas si podía resistirme…

-No, no, no…por favor, no quiero…-grité.

SALTAR… SALTAR…  SALTÉ……………..   

Y todas las formas que me rodeaban se fundieron y cayeron desechas a mis pies…Todo se desmoronó a mi alrededor, todo fue blanco, frío, ruidosamente silencioso…Mi horizonte se cubrió de cemento y…

 

Desperté sobresaltada con un grito estrangulado en la garganta y el corazón latiendo por todo el cuerpo. Intenté calmarme y me repetí en voz alta- tranquila, solo era un sueño, estás aquí, ahora, apoyando tu espalda en la cama. Un sueño más, solo eso… otro…

Alterada me incorporé lentamente sobre mis brazos.

La verdad es que para ser un sueño me duele todo el cuerpo- pensé- como si me hubiese caído de un sexto piso.

 No pude evitar una sonrisa nerviosa, y así confundida entre el dolor y la inquietud, me dirigí al baño para darme una ducha. Necesitaba quitarme de encima estas sensaciones encontradas, esta angustia. Necesitaba diluirla en el agua, no sentirme… no sentirla…

 

Bajé a la cocina para preparar el desayuno, un zumo de naranja y una tostada bastarían.

 Tenía que ponerme ante el ordenador y terminar de una vez por todas, la serie de cuentos infantiles que me reclamaba, desde hacía meses, mi editora. No podía confesarle la verdad, que estaba en blanco, que desde hacía semanas no había escrito ni una sola línea, que en mi cabeza la oscuridad era cerrada y lo único que me obsesionaba era esta serie de sueños que cada noche amenazaban con hacerme perder la cordura.

Pero antes necesitaba reflexionar sobre lo que me estaba ocurriendo, poner en orden mis ideas. Necesitaba saber porqué mi pérdida de palabras coincidía con el comienzo de tan extraños sueños, porqué parecía que esos sueños eran premonitorios y quizá se estuviesen  haciendo realidad…

Todo comenzó tres semanas atrás. Recuerdo que ese sábado no fue un buen día. Había discutido prácticamente con todo el mundo, Esther-editora, Samuel-hermano y Jorge-pareja. En este mismo orden y aumentando la amargura con cada uno de ellos.

Muchas veces no sabes con certeza qué esperan de ti, cómo hacer lo correcto en cada momento, y supongo que terminas defraudando a todo el mundo empezando por ti misma. Prostituyes tu tiempo para satisfacer necesidades ajenas y te olvidas, te desconoces y cuando te buscas ya es demasiado tarde, ya estás perdida.

Ese sábado me amenazaron con el despido, con una demanda y me quedé en la más absoluta soledad.

Todo llegó a su fin a la vez y mostrando la cara B de la vida; la parte oscura, esa sobre la que pasamos de puntillas sin querer detenernos, esa que nos pone lágrimas en la mirada y nos duele con cada latido…

Las rupturas no por esperadas dejan de ser menos dolorosas…

Así… me dolió el día, ese sábado absurdo…Me dolió la certidumbre de estar sola…

Y bebí, no conozco otro remedio para mitigar ese lacerante dolor. Bebí para olvidarme, para encontrarme en el fondo de la botella. Me aferré al alcohol como cosa real por fuera para arrinconar esa desolación que era tan real adentro.

No sé cuando perdí el conocimiento; cuando caí inconsciente al suelo,  todo eso quedó envuelto por una sólida capa de niebla.

 

Solo recuerdo el sueño. Recuerdo despertar dentro de un cuarto sin puerta ni ventanas. Una especie de cubo forrado de papel blanco; cuatro paredes lisas, sólidas, limpias y carentes de todo color, que no dejaban adivinar lo que se escondía tras ellas.

Me encontraba tendida en el suelo, boca arriba, con los brazos en cruz y  la mirada perdida en ese desierto níveo.

¿Cómo habría llegado hasta allí?- me pregunté.

 Me levanté con movimientos torpes del suelo. Apenas si podía controlar mi cuerpo, me era extraño, ajeno; brazos y piernas de alguien que no era yo, en algo que quizá fuese yo en aquellos momentos. Desconcierto, angustia y desazón,  completaban mi puzzle. Piezas sueltas de mí, diseminadas por toda la habitación… Piezas recubiertas de una especie de tinta negra que parecía brotar de mi interior. Mi cuerpo no era más que un borrón, una mancha, un punto dentro de la blanca dictadura del cuarto. Me miré las manos y sorprendida comprobé que eran transparentes, etéreas… Un grito amenazó con romper en mis labios, pero tampoco había boca con la que gritar, ni nariz, solo unos ojos testigos mudos de tan absurda locura.

Aturdida arrastré mis pies ajenos dejando un rastro oscuro por el suelo. Se podía adivinar dónde había permanecido tendida, hacía dónde se dirigían mis pasos…Iba y venia una y otra vez dejando impresa, en el suelo, la huella de la desesperación.

 

¿Por qué estaba encerrada en un cuarto perdido en mitad de la nada?

 

Mi corazón latía más y más rápido, el aire se tornaba sólido a mi alrededor, y mis pies, extraños de mí, se detenían y el rastro no mostraba el camino…

Me derrumbé contra la pared deseando con todas mis fuerzas volver a mi vida, a mis tristezas habituales, a esa rutina que tanto detestaba y que sin embargo, ahora, echaba de menos.

Cerré los ojos, y así, abrazada a un cuerpo apagado, conseguí dormir el sueño.

 

Desperté de la pesadilla tirada en el cuarto de baño, aferrada a una botella y con la cabeza a punto de estallar.

Mis manos- pensé-  mi boca… Me palpé la cara con temor, miré mis manos, pero todo estaba bien y respiré profundo y lloré profundo y todo estuvo bien sin estarlo…  

 No sabía cuanto tiempo había permanecido inconsciente, tirada y perdida dentro de mí, así que cogí el móvil del bolsillo y miré el día… Domingo tres de la tarde. Y ahí comenzó mi locura…

 

 Desde ese momento algo cambió en mi vida, algo se rompió y se desordenó en mi interior. No era la misma que había tenido el sueño, no sé quién volvió de ese cuarto pero ya no era yo.

Tenía miedo de cerrar los ojos, de quedarme dormida porque cada vez que lo hacía regresaba el sueño, el  cubo, las cuatro paredes… Y mis pies pisaban las huellas de otras noches y se superponían y se enredaban y todo era más confuso.

 Cada noche nuevos elementos daban forma a la pesadilla. De repente letras y símbolos aparecían en las paredes, surgían de la nada y a la nada tornaban y contaban una historia que quizá fuese la mía.

Otras veces tenía la extraña sensación de que alguien me observaba, movía mis hilos, me zarandeaba y me era imposible escapar de ese control. Era todo tan real que ya no sabía distinguir entre ilusión y verdad…

 

Tras una semana de constantes pesadillas, dejé de llevar una vida normal. No salía a la calle, no contestaba al teléfono y difícilmente comía.

Era incapaz de escribir ni una palabra y a veces, cuando me sentaba ante el teclado veía claramente cómo mis manos se difuminaban de una forma lenta, se desvanecían y no podía hacer nada, solamente esperar a que apareciesen de nuevo.

Deambulaba por casa haciéndome la misma pregunta una y otra vez ¿Qué me estaba sucediendo? ¿Qué era real?

 

 A la segunda semana mis pies dejaban ya un rastro negro a cada paso, huellas, manchas de tinta que desaparecían tras unos segundos de tímida existencia.

 Ahora la sensación de estar continuamente observada se había trasladado también a mis horas de desvelo. Vagaba por el dormitorio, por el salón y alguien más allá de toda existencia me miraba a todas horas. Examinaba mis movimientos, cada paso, cada respiración…

También en las paredes de casa iban apareciendo historias que una vez leídas desaparecían de nuevo.

 No podía dormir más de dos horas seguidas pues despertaba sobresaltada por la incesante reiteración de la pesadilla, y una vez despierta debía enfrentarme a otra pesadilla:

         la realidad irreal…

 

Todo se había repetido de manera continuada hasta anoche, cuando el sueño fue distinto y aparecí en una azotea segundos antes de saltar…

 

 

 …Me hallaba sentada ante una pantalla de ordenador en blanco, repasando las últimas tres semanas de mi vida y por un instante me asaltó la certeza de no ser real, de no ser más que un personaje secundario dentro de una historia contada por otros.

Supe con seguridad que el salto era inevitable y aún sin querer hacerlo, saltaría, y la realidad y la ficción se unirían en un mismo espacio para poner un punto y final.

Comprendí que algo real y fuera de mi compresión sucedía en esos sueños, pero no me daría por vencida aunque tuviese que pasar el resto de mi vida sin dormir…

 

 

Hoy se cumplenn ssetentta y dos horas sin dormirrr. Me siento extremadamenteee cansada, apenas si puedo tecllleaaar estttas torpes palabrass , mee pessan ñklas manos y totdo mi cuerpoo m e  pide a gritods unn descansoo me pesan los ojo s  vo y a mor ir…

 

 

        

 

Miro hacia abajo; una altura de seis pisos me separa del suelo…No sé como he llegado hasta esta azotea, pero aquí estoy, dispuesta a saltar, empujada por una fuerza invisible que me lanza al vacío…

Saltar, saltar, saltar…la atracción aumenta, y no puedo resistirme…

-No, no, no…por favor, no quiero…-grito. Quiero vivir, quiero salir de esta historia que no es la mía, quiero ser real…

SALTAR… SALTAR…  SALTO……………..   

Y todas las formas que me rodean se funden y caen desechas a mis pies…Todo se desmorona a mi alrededor, todo es blanco, frío, ruidosamente silencioso…Mi horizonte se cubre de cemento y…

 

                          FIN

 

El escritor deja la pluma a un lado y mira atentamente el folio que acaba de escribir. Ligeras manchas de tinta emborronan algunas palabras. Pronto se secarán.

 Quizá no debiera haberla hecho saltar. Parecía tan real…- piensa.

Tras unos segundos de vacilación coge las páginas y las guarda en una carpeta. Se levanta con pesadez de la silla y se dirige hacia la calle. Tiene una extraña sensación…

               le preocupa la idea de no ser real…

 

                  …Y tú, ¿eres real…?

 

 

Mai selbor.

26/03/2009 00:57 Autor: mai selbor. Enlace permanente. Tema: Extravagario Hay 14 comentarios.


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